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Persigo un concepto llamado Karma Digital

Bajo CC / Por Cedro

No miento. Persigo un concepto.

Persigo palabras que den algo de sentido, aunque sea solo superficialmente, a esa compleja y tan deseada variable llamada “éxito” de una campaña digital. Sé que es un jardín complicado, y que lleva a grandes debates, pero los que me conocen saben que soy más de reflexiones que de opiniones categóricas. Os invito pues, a formar parte de esta reflexión compartida.

Hace tiempo aprendí bien que no hay una receta exacta para realizar buenas estrategias online, básicamente porque estamos hartos de ver muchas de las campañas ganadoras en festivales, que replicadas bajo otros grafismos y otras marcas no han funcionado como deberían. Lo sabemos, y muchas veces nos cuesta admitirlo, pero no…

…no hay receta mágica.

No sé si es porque me respaldó en la intuición o en la experiencia por estos terrenos digitales, pero a falta de recetas mágicas, si que creo que hay una mentalidad mágica, una forma de pensar que aporta valor y motivación a todo proyecto, una disposición personal que convierte más que destruye. En pocas palabras, una suma de valores constructivos que fundamentan una actitud, a la que yo llamo Karma Digital.

El Karma Digital, aúna bajo una actitud, una idea muy simple. Una idea basada en la ley de efecto-causa, en donde no existe acción sin causa, ni tampoco causa sin acción. Donde cualquier acto, sea bueno o malo en todo el proceso de ideación, propuesta, producción y lanzamiento tendrá sus consecuencias.

Karma Digital no es hablar de si nos dejamos un link vital, de si falla la previsión del servidor, o de si proponemos una mejor botonera. Es hablar de una filosofía de cooperación en el equipo que lucha por una máxima: “Las marcas, empresas o ideas, son las actitudes de las personas que trabajan en ellas”. Es un concepto muy amigo de palabras como Kansei, economía del cariño o equipo, y enemigo de palabras como obligación, chapuzas y neutralidad.

Es intangible pero se percibe, forma parte del ambiente que lo construye y fluye a velocidades de vértigo entre los miembros del equipo con el fin de ejecutar una consecuencia. Se hace imprescindible por crear un ambiente de compartir conocimiento y motivación más que ocultarlo, se trabaja desde cada una de las personas que intervienen en el proyecto, idea, marca o empresa y está presente en el resultado de la consecuencia tanto para los integrantes del equipo, como los jueces divinos llamados “usuarios”.

¿Cuándo fue la última vez que trabajaste con alguien que te contagió un no sé qué, que te llevo a irte contento con lo realizado?  O al revés, ¿Qué pasó la última vez que te sentaste con alguien que estaba protegido por escudos de “tú me dijiste que…”?

Son ejemplos de donde nace el Karma Digital, y en donde se tiene capacidad para afectar a su consecuencia. Al igual que un iceberg, es una punta de ese gran todo llamado “éxito”, pero es relevante y muy frecuentemente olvidado en nuestro día a día.

Crear buen Karma Digital es fácil, piensa en el equipo, en la persona que verá ese proyecto, idea o marca y comparte una única visión: “Lo que hagas, que sea para hacer feliz a las personas”