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Cuando el trabajo se convierte en una escuela

Dicen que los maestros enseñan más con lo que son, que con lo que dicen. Y parece ser, que en las empresas donde trabajamos, también se cumple. Hay un porcentaje pequeño, muy pequeño de empresas, donde los profesionales están expuestos a algo, algo incalculable que rara vez es apreciado como bien. Hablo del “coeficiente empresarial para formar profesionales” que convierte una empresa, en un “libro de enseñanza profesional”.

Este tipo de empresas, se caracteriza por dejar “el cómo son” y “lo que dicen” como portada, y dejar el conocimiento que fluye entre departamentos como el auténtico contenido y valor del libro. He tenido el gusto de pertenecer a  algunas de ellas, y os podría decir, que se las reconoce rápidamente. Entras en ellas siendo barro, y sales teniendo una forma atractiva que ha dependido de los artesanos que te rodean en ella.

Sí que es verdad, que mucho de la figura que puedas acabar siendo en una empresa/escuela depende de la composición del barro de uno mismo y de las ganas de seguir nutriendo de compuestos (postgrados, cursos, formación) ese barro, pero intuyó que en los tiempos que corren esto deberá formar parte del ADN del barro de aquellos que quieran asegurarse un buen futuro profesional. Decían que el conocimiento era poder, y que por eso debías armarte bien, ahora ya no lo considero poder, sino supervivencia.

No importa la fachada ni la arquitectura de la escuela donde decidas aprender, algunas son cutres, otras como campus y algunas como Hogwart’s, pero lo que realmente importa es lo que decidas hacer con el tiempo y los recursos que tienes a tu disposición en ellas. Un consejo, si es que se pueden dar consejos, de todos sitios se aprende, e incluso de aquello donde no esperas que te aporte nada.

Puedo decir que he tenido la gran suerte de crecer en empresas que se han convertido en auténticas escuelas, entre ellas CETI (exacademia) e innuo, y parece, por lo poco que he visto en estos días que Doubleyou, mi nuevo libro de enseñanza, también lo será.

Sirva este post como homenaje a este tipo de empresas donde me he formado o que conozco, como Ondho o Microgestió, donde en su ADN de empresa está el ser relevantes por lo que comparten con sus trabajadores más que por lo que ocultan.